Hay recetas que parecen mucho más complicadas de lo que realmente son. Esta pasta con gambones es una de ellas. Con ingredientes muy sencillos y un par de trucos de cocina, puedes preparar en apenas veinte minutos un plato que perfectamente podría aparecer en la carta de cualquier restaurante italiano.
El secreto no está en añadir muchos ingredientes, sino en respetar el producto y entender cómo se construye una buena salsa. La mantequilla aporta untuosidad, el vino blanco añade frescura, el ajo da aroma y el agua de cocción de la pasta hace la magia, convirtiendo todo en una salsa brillante que envuelve cada bocado.
Después de probar distintas versiones, esta se ha convertido en nuestra favorita.
⭐⭐☆☆☆ Fácil
⏱ 20 min
💰 Económica
🍽 2 personas
🔥 Nivel de grosería: 9/10

Ingredientes (2 personas)
- 200 g de linguine o espaguetis
- 10-12 gambones crudos
- 30 g de mantequilla
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 3 dientes de ajo laminados
- 1 vaso de vino blanco
- ½ cucharadita de pimentón ahumado dulce
- Ralladura de medio limón (opcional)
- Zumo de medio limón (opcional)
- Perejil fresco picado
- Sal
- Pimienta negra recién molida
Cómo hacer esta pasta con gambones
1. Cuece la pasta
Pon abundante agua con sal y cuece la pasta hasta que quede al dente. Antes de escurrirla, reserva un vaso del agua de cocción. Lo vas a necesitar después.
2. Cocina los gambones
Pela los gambones y sécalos con papel de cocina. También puedes usar colas de gambón congeladas, salen muy buenas. Nosotros las descongelamos previamente en la zona superior de la nevera la noche anterior.
En una sartén amplia añade el aceite de oliva y la mantequilla. Cuando la mantequilla se haya fundido incorpora los ajos laminados y cocínalos hasta que empiecen a dorarse ligeramente.
Aparta la sartén del fuego unos segundos y añade el pimentón ahumado. Remueve rápidamente para que no llegue a quemarse.
Vuelve a poner la sartén al fuego y añade los gambones.
Cocínalos aproximadamente un minuto y medio por cada lado. En cuanto cambien de color, retíralos a un plato para que no se pasen de cocción.
3. El vino blanco
Con la sartén todavía caliente incorpora el vino blanco.
Deja que reduzca durante dos o tres minutos hasta que desaparezca el olor a alcohol y solo quede el aroma.
Aquí estarán todos los jugos que han soltado los gambones y es donde empieza a construirse la salsa.
4. Une todos los ingredientes
Añade la pasta directamente a la sartén.
Incorpora dos cucharones del agua de cocción y remueve durante un minuto para que el almidón emulsione con la mantequilla, el aceite y el vino.
Vuelve a añadir los gambones.
5. El toque final
Con el fuego ya apagado incorpora:
- La ralladura de medio limón.
- Un chorrito de zumo de limón.
- Perejil fresco picado.
- Pimienta negra recién molida.
Remueve una última vez y sirve inmediatamente.
Los trucos de High Grossery
No cocines demasiado los gambones
Es el error más habitual. En cuanto cambian de color están listos. Si siguen en la sartén mientras reduce el vino acabarán secos.
El pimentón nunca debe quemarse
Añádelo siempre con la sartén apartada del fuego durante unos segundos. Así potenciará el sabor sin aportar amargor.
El agua de la pasta vale oro
No es un ingrediente opcional. El almidón que contiene consigue que la salsa se adhiera a la pasta y tenga ese brillo tan característico de los buenos restaurantes italianos.
Un extra para subir de nivel
Si quieres un sabor todavía más intenso, sofríe las cabezas de los gambones durante unos minutos antes de empezar la receta. Aplástalas con una cuchara, añade un chorrito de vino blanco y cuela ese jugo antes de incorporarlo a la salsa.
Es un pequeño gesto que multiplica el sabor.
¿Qué vino utilizar?
No hace falta abrir una botella cara. Cualquier vino blanco seco funciona muy bien.
Un verdejo, un albariño o un chardonnay joven aportan frescura y equilibran perfectamente la mantequilla y el dulzor natural de los gambones.
Nuestra opinión
Hay recetas que impresionan por complicadas y otras que lo hacen porque saben increíble con muy poco. Esta pasta con gambones pertenece al segundo grupo. Es rápida, económica, fácil de preparar y tiene ese equilibrio entre mantequilla, ajo, vino blanco y limón que hace que quieras repetir.
En High Grossery somos muy de hamburguesas, pizzas y bocadillos imposibles, pero cuando una receta de pasta sale tan redonda, también merece un hueco en la mesa.



